Tatuajes: del arte tribal de nuestros ancestros a jóvenes con nula personalidad.

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Todos nos gusta o queremos expresarnos por varios medios, y desde siglos la moda, tendencias han ido cambiando. Ahora la gente dice estar mejor al broncearse en verano, por spray o meterse en claustrofóbicas capsulas con luces ultravioleta que son más cancerígenas que el mismo Sol, y en la Edad Victoriana era atractivo verse blanco y cuanta más venas verdez-azuladas mejor.

Mientras, se descubrían culturas con tatuajes, como queloides en la piel. Luego veíamos los tatuajes en grupos marginados, en presidiarios, en legiones. Alguien tuvo la idea de tatuar a gente de calle, personalizar nuestra piel y dejar de lado esas formas impresionantes para mafiosos orientales, moteros, etc. exclusivas de estos clanes.

En cambio uno mira y en vez de ser lo más personal, se transforma en una especie de complemento, de fábrica, industrializado y para nada individual en jóvenes actuales. Unas formas en apariencia sin sentido en la piel, llamadas tribales, inundan partes superiores de culos en chicas o biceps en chicos. También en cuellos y hasta la espalda. La única diferencia en ilustrar en camisetas o en coches estos símbolos a la piel humana es que dicen ser “molones estéticamente” los poseedores.

Entonces se suman en la lista de los ridículos quienes se tatuan corazones y dos personas que se aman, para luego quitárselo con algun producto abrasivo para la piel, o mis favoritos, quienes se marcan carácteres “chinos” (en algunos casos son kanjis japoneses) que aseguran contar un dicho muy sabio y posiblemente diga algo como “Pollo al curry”.

El otro día en el autobús vi a un chico que no debía pasar de mi edad, o menos. Tenía una estética de punk-goth o cualquier mezcla de estas hoy en dia normalmente aceptadas en los institutos, y me fije que detrás de su camiseta negra, se divisaba un enorme tatuaje en su espalda, brazos, espalda… posiblemente todo su toráx y más. Eran en plan asiático, con dragones y “símbolos chinos”, vamos de una pinta de un jodido mafioso oriental. Tan joven y no se había dejado casi sitio ya para seguir tatuándose su piel. Me pareció en cuanto menos gracioso, curioso porque no pegaba ni con cola esa elección.

O igual me habría reído delante suya y ahora estaría sentenciado a muerte por burla a su mafia…

Para mí el único que le quedaban bien tales cosas y por sus personajes famosos era el actor Robert Mitchum. Que cojones, enlazo un video de Youtube de una maravilla del séptimo Arte, La noche del Cazador:

Harry Powell, explicando el significado de sus tatuajes en sus nudillos, Love & Hate.

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