¿Qué piensa usted, Sr. Freud? (Sueños propios narrados al detalle) (29)

Estándar

Sín más dilación, aquí vienen los sueños de esta mañana.

Desde que yo recuerde, empezaba al acercarme en un puerto con un yate normalito por fuera. Por dentro ya era diferente y tenía una capacidad para algun grupo de gente que no excediera de 10. El propietario era un “Charles Widmore” (oh), y dentro de la nave veía que tenía una foto en una pared, en la que anotaciones  de flechas pintadas a permanente rojas señalaban partes de un vehículo descapotable que habían sido robadas. Se lo preguntaba si era así y el con un asentimiento de cabizbajo y cierre de ojos confirmaba mi sospecha.

De pronto como cualquier sueño la atención cambiaba a otra cosa y es que veía una SNES algo más grande y pesada. Mi hermano resultaba estar allí y queríamos probarla, pero apenas unos segundos de jugar se apagaba. No nos importo que hubiera chispas antes de que dejara de funcionar cada vez, asi que una tercera vez empieza a salir un fuego azuladísimo y fundirse el plástico y parte de metal. Desconecto como puedo para que no llegue al cable y al tirarla explota en una luz azul. Bromeo con mi hermano que ha sido final para la consola como una final de temporada de Lost.

Mientras soñaba lo de la SNES. se podría decir que estaba más en tierra firme, así que en el siguiente estaba por una calle que a simple vista estaba desolada, vacía a media tarde. Sin embargo apareció un grupo de chicos de 15 años con coches teledirigidos de un tamaño bastante notable. Me cansaba de mirarlo y al seguir adelante veía toda una caravana de coches teledirigidos con aspecto de reproducciones de coches de rallys. En principio era una carrera, decenas de personas con sus mandos de control. Pero se quedaban a pocos metros de la meta al pararse unos cuantos mini vehículos y los de detrás el no poder pasar.

Seguía luego estando en mi casa creo, y veía a una perra que tuve hasta hace 3 años, ya fallecida. En el sueño me fijaba de algo raro y es que resultaba tener su pata delantera derecha amputada poco después de la pezuña. Le preguntaba a la familia y me decían que no entendían como que no lo había visto antes.

En el último ya apenas me acuerdo, pero recuerdo estar en una casa que daba a un patio extenso de arena que comunicaba con otros pisos. Estaba en ese domicilio donde una mujer de treintena no deseaba que la visitaran más vecinos, pero empezaban a venir sin haber sido invitados.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s