¿Qué piensa usted, Sr. Freud? (Sueños propios narrados al detalle) (33)

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Menudo pastel tengo en la cabeza, espero poder ordenarlo.

Lo primero que recuerdo del sueño de hoy: Se acercaban unas fiestas de verano en el barrio aunque de manera muy exagerada. A dos calles en cada dirección estaban repletas de paquetes y paquetes de refrescos y cervezas que si no llegaban, otros estaban pegados a donde comenzaba un balcón de un edificio. Un tontaina le daba por empujar y desatascar el paquete de bebidas envueltos en plástico transparante, lo que consiguió fue rasgar y hacer caer al suelo docenas y docenas de latas.

Con esto que en pocas horas se habían llenado las aceras de latas de alumnio sin abrir, y lo que antes parecía que se llenaría de gente haciendo el nota se habían marchado. Con esto que aparecía un funcionario conocido de mi rutina y le preguntaba cómo es que se habían largado. El respondía con un “puuh” resoplando y hastiado, que las fiestas no empezaban hasta mañana.

Siguiendo con estas peculiares fiestas, habían pasado unas horas, puede que un día. Me veía yo con los funcionarios que suelo ayudarles en sus tareas de espectáculos y funciones e ibamos a buscar al compañero que me había aclarado el día anterior el porqué la inmediata desaparición de la gente. En una plaza con columnas que plagiaba horteramente el estilo greco-romano, inmensa y bastante poco probable que exista algo así en Mallorca, se acercaban a una caseta que tenia sus dos escaloncitos y así apoyada en cemento pintado de blanco. No tenía ventanas o puertas, era una tela roja parecida a terciopelo que cubría arriba y tapaba a los lados mitad y mitad siendo unas barras de hierro colocadas verticalmente como si de una celda se tratara. En vez de mirar de frente, ví de lado la caseta y podía ver a mi compañero funcionario apoyado en el suelo con las piernas cruzadas y un par de velas cada una en un extremo y su correspondiente candelero para tenerlas a la altura de su cara. Es como si trabajara en horas fuera de su trabajo habitual, de pitoniso. Absurdamente pedía que le exigieran verle por la abertura de delante para ir con ellos a trabajar.

Las fiestas irreales para mi presunto barrio comenzaron y los 3 trabajadores públicos estaban entre una pequeña plaza pero abarrotada de camionetas y técnicos montando el escenario y otros conmigo en un edificio de 3 plantas que se veía bien la zona para el concierto. Recuerdo colores de un atardecer anaranjado que se colaba por el balcón que mirabamos para controlar el espectáculo y me quedaba loco cuando veía una camioneta blanca y al lado un presunto cantante que de espaldas creía ver a Jónsi en la misma plaza. De pronto dos ascensores atrás nuestra hacían un ruido de avisar que se habían parado, quizás averiado. Algun tonto del barrio de nuevo con sus subnormaladas había actuado sin razón, seguramente saltando dentro de un ascensor y dejándolo parado en medio de su trayecto. Cómicamente el funcionario de la mañana anterior y de la caseta de pitoniso decía ir rápido a ver que pasaba, se subía al otro ascensor y viendo que no iba, recordaba que eran los dos trastos que estaban averiados.

El sueño cambiaba de escena, no recuerdo con quien iba pero con un ascensor de otro edficio ibamos a interrogar y posiblemente detener a un posible sospechoso. Es confuso, no sé porqué ibamos a buscarle. Al subir al piso nos topamos yo y mi compañero del sueño con un hombre de unos 26 años, algo de melena corta morena, gafas y no muy alto. Parece nervioso y justo el típico que quiere largarse cuanto antes. Le decimos que no es aún culpable pero mejor no se vaya si de verdad es inocente o no se fugue de manera tan directa y se autoinculpe. Entramos en su piso y ponemos un VHS en que parecen una de esas ideas tontunas de mezclar ficción con realidad como Lynch. Parece estar viendo una teleserie de comedia mala y de pronto el video se transforma a grabación de seguridad de la calle gradualmente. El chico de gafas  en el video scabulle por una ventana de una vivienda de planta baja y nunca entenderé que razón teníamos en ir a detenerle, pero es pasar un rato, yo me quedo dormido y mi compañero (somos un detective y por mi parte un ayudante no policia? ni idea) en el baño, que sale de este y al verme me despierto y discutimos sin muchas ganas de realmente darnos la culpa, saber que patéticamente hemos dejado escapar al tio que estaba en el sofá y sabemos que es el implicado en el video. Más absurdo es que acaba el sueño diciendo “Se ha escapado, si, como en el video, por la ventana!” dice mi compañero. Me acerca y en vez de un piso o dos que habíamos subido en ascensor, ¡ahora resulta que estabamos en una planta baja!

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