Archivos Mensuales: noviembre 2010

¿Qué piensa usted, Sr. Freud? (Sueños propios narrados al detalle) (41)

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El sueño comenzaba cuando probaba distintos videojuegos que no eran con gráficos en sí, sino usando realidad aumentada o eso me pareció. En un juego debia recorrer miles y miles de metros y dar con 25 puntos apuntados en un mapa muy básico. Desde meterme en aparcamientos de centros comerciales como recorrerme galerías de comercios y hasta fuera de la ciudad. Al ver que me parecía excesivo cambiaba de juego. De pronto era como jugar con vista cenital y mecánica de puzzle que debia sortear enemigos o perdía esquívandolos, pegándome a las paredes.

 

El sueño cambiaba, debía llegar a casa y tenía en mente que tardaría 30 minutos de camino. De forma surrealista pasaba por calles parisinas, alemanas y parecidas de Barcelona y Madrid. 30 minutos me daba por recorrer kilometros y kilometros de una ciudad realmente con todas las características de capital europea.

 


La tercera y última parte del sueño era estar sobre una cima que estaba construida sobre ella un restaurante. Tenía unas vistas impresionantes aparentemente de mi isla de Mallorca y podía divisar unas vías de tren que eran de puente en algunas partes entre precipios de las calas a mitad entre tierra y el mar.

 

Estaba más adelante en una caseta que servía de aula, no cabía más que 5 o 6 pupitres pegados que daba sobre un plástico que hacía de ventana a otra caseta. A la derecha se juntaba otra caseta que se comunicaba con ese plástico y una puerta. Aparentemente era la forma que habían ideado para que llegara a todos los alumnos la calefacción que suele ser insuficiente en toda el aula salvo los que esten más próximos a los calentadores.

 

¿Qué piensa usted, Sr. Freud? (Sueños propios narrados al detalle) (40)

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Es frustante soñar varias cosas estas semanas pero las olvidé casi por completo. Puede que ahora escriba sueños de un día antes y de hoy.

 

El primero que recuerdo es sin motivo alguno meterme en un bar que apenas ha pasado gente en mucho tiempo, regentado por una mujer mayor de gafas de culo de botella y delgada. Quería más que nada hacer un “sinpa” (sin pagar) y ella además de un vino que me daba a probar, me decía “y luego te tomas 3 cervezas que con la crisis no tengo nadie para cobrarle”, resultando ser yo el “primo”.

Me largaba de ese bar finalmente (siendo un sueño no se explica como pero seguramente si me fui sin probar ni una gota asi que tampoco hice un “sinpa”), y aparecia en un campo bastante verde de musgo y cesped pero estropeando la vista unas vallas de madera rodeadas de barreras con espinos. Aparecía de la nada mi perra saltar sin problemas la valla, debía marcharme y cabia en una bota por arte de magia al transformarse en mi otro perro ¿?

Finalmente recuerdo algo sobre estar en el centro, en la ciudad. Un compañero de trabajo buscaba comprarse gorras de campo, especialmente para su mujer ¿?, asi de boina con cuadros casi escocés. En esa tienda que parecía de buen renombre tenían una promoción estúpida que al comprar varias gorras regalaban decenas y decenas de litros de leche. Mi compañero no le interesaba ese regalo a lo que responde: “Si eso lo enviais a mi abogado y el ya deberá bebérsela por su cuenta”.

 

Esos pequeños hijos de p.(3) (especial padres)

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Esta ocasión va dirigida no a niños traviesos que amenizan una obra de teatro por sus ocurrencias disparatadas, sino a la madre en cuestión que lleva a sus hijos a una obra de teatro no apta.

Todo ha comenzado cuando una abuela pedía entradas para ella, su hija y sus 4 nietos. Le hemos avisado que no era una obra familiar, sino para adultos ya que la infantil se representaba en el Xesc Forteza. La madre decia que da igual, que entrarían a verla.

A la media hora me extrañaba que estuvieran aún dentro de la sala con cosas como “pene” “tetas” y temas irónicos de padres que piensas de sus hijos y viceversa. Ha sido una frase muy concreta sobre un sketch que una hija era muy preguntona en la obra  y el actor del padre dice “Además que hace 2000 años que estarían muertos, no hay pruebas que existieran realmente”. Enseguida fuí a contárselo riendo a mi compañero del teatro y al volver a mirar a la sala estaban los 4 niños alrededor de la madre preguntandose si era cierto.

La madre se ha hartado si debería estar una hora así en la platea y se ha largado con la familia.

Su explicación a los niños de esa frase destroza-ilusiones ha sido: “Es una obra para mayores, todo es mentira.”

Vaya navidad se les presenta a esta familia. Con el tiempo reiran. Espero.