Bodrio infantiloide (2): Intruders

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Me queda menos de una semana de vacaciones, con lo que aprovecho para leerme libros, mirar series y documentales que tenia apartados por falta de tiempo en estos días. Y de películas las que me habían dado curiosidad. En concreto una producción del año pasado del cual nadie habla o recomienda y no sabía el por qué, teniendo a Clive Owen como protagonista y Juan Carlos Fresnadillo dirigiendo la cinta. Y se puede ver que empiezo escribiendo esto en el apartado de bodrios… No digo na’ y lo digo tó’.

 

Antes que nada a mi me gustó 28 semanas después. Y hasta el giro de la entrega original por Boyle me convence. Asi que Fresnadillo creo que hizo una secuela decente y con historia de fondo de drama familiar bien llevado. Por eso en cuanto ví que dirigiría una cinta de ¿terror? con unos padres e hijos sufriendo un acoso de un ser llamado Carahueca estaba frotándome las manos por como rodar una historia de imágenes potentes y una trama interesante de principio a fín. Tonto de mí no leí los encargados de escribir el guión.

Normalmente cuando escribo estas reseñas para divertirme y compartir las cosas que veo mejorables o tópicas, siempre pasa que cuantos más guionistas hay, puede haber peores resultados. No digo que en todas las películas pero de verdad que puedes leer el que haya historias hasta con 4 escribiéndola y para cuando has visto la cinta parece que se han cegado el uno al otro en comentar las fallas o cosas no convincentes. En este caso son dos españoles de nombre Nicolás Casariego y Jaime Marques, que seguramente han sido mucho más de guionizar programas de TV de España que obras de ficción viendo sus fichas de IMDB.

Todo esto lo comento porque desde que puse la película en Play me estaba oliendo algo. La escena del niño protagonista siendo asustado por un ser encapuchado sin rostro y una madre que no deja de decir que es una pesadilla y actua tan sospechosa de ocultar algo cualquiera que haya visto cine de algun misterio con alguna trama supuestamente entrelazada pilla la idea general de lo que pasa.

Antes que nada no funciona como película de terror. La tensión y los nervios se apoderaban de mi pero por una estructura tediosa y repetitiva además de un misterio que hasta sabiendo la verdad aun intentan alargar casi 20 minutos más o de forma visualmente “espectacular”. De thriller o misterio ya he contado que hay algo que te imaginas y solo esperas cuando van a dejar de mascarlo todo y ver las soluciones en una masa facilmente de entender y nada densa aunque te quieran estirar el chicle. Y no, no escribo esto mientras mastico algo.

En un momento supe que algo de psicología habría y un desencadenante para detonar las visiones. Una niña en Londres encuentra un relato sobre un Carahueca que asalta niños que encuentra en casa de campo de sus abuelos en un árbol y poco después ella y su padre ven al ser de la historia y así durante la película trata de “niño que está conectado con la historia desde Madrid-niña de Londres” y entre estas las ocasiones que son atacados por un ser que se esconde en el rincón oscuro del cuarto.

El padre es testigo del accidente laboral más estúpido e irresponsable, algo común en películas, pues hasta con buenos EPIs en su poder deben ser gente que mueren porque, hablando mal, son gilipollas y temerarios. A lo alto de unos andamios desde una altura considerable el compañero necesita llegar a una caja de herramientas pero está atado al arnés con lo que también el muy inútil no se pudo acercar más cerca la caja o pedirle a su amigo que así lo hiciera. Así que sin pedir favor a nadie se suelta del arnés y como pierde equilibrio y se agarra con ambos brazos a la estructura de metal que estaba encima. Owen llega a él pero Frenadillo corta la escena hasta que menos de dos minutos sabemos que ha caído mientras tiempo atrás no paraba de decir “‘Me voy a caer, me voy a caaaer!”.

En este momento uno piensa que debe ser una pieza fundamental pero también la ví como una escena tan fría, tan automática que no sé, Owen no menciona nada de esto en la familia y en cambio su hija se empieza a sugestionar por una estúpida historia de un Carahueca. Así para ahuyentar sus demonios de pesadillas deciden quemar un pelele con una chaqueta azul oscuro con capucha y una  pelota de baloncesto para la cabeza, dándole la forma humana atado todo esto a un palo.  Así lo único que consigue es que su hija se le meta más a la cabeza ese miedo y ya lo vislumbra como encapuchado y sin rostro aparente.

En la otra historia un niño de Madrid muy imaginativo para pensar en historias no precisamente felices sino niños sastres siendo tragados por un gigante y su madre le ayuda a escribir estas cosas a las tantas de la noche (si, para que luego digan que la tele les excita su imaginación y producir terrores nocturnos) le pide que se vaya a dormir. Un momento después algo se cuela en la casa y tiene a la madre en el suelo forzándola a estar así, pero al ver al niño le ataca, saliendo este justamente de unos andamios que hay fuera en el piso (normal que te entre gente así). La madre le dice que todo es una pesadilla y para defender la postura llega hasta el llevarle a una iglesia ¿¿?? Aquí ya entendí que estaba pensando en lo correcto aún más y pensaba “no, por favor, no, esto no” y un cura jovencito simpaticote interpretado por Daniel Brühl escucha a la madre afligida (personaje interpretado por Pilar López de Ayala).

Resumiendo, sufren esas visitas a la noche ambos niños de ese Carahueca. La madre del niño decide parar todo esto a base de un EXOCIRSMO cuando no hay lógica posible. De la niña los padres piensan mejor en una psicóloga infantil. Al final resulta que el niño era el personaje de Clive Owen en su infancia en los años 70 en España y al ver que el joven sacerdote les había pillado en que era un trauma y nada sobrenatural huyen hasta Gran Bretaña ¿¿?? Entiendo que las madres puedan hacer lo posible para proteger un trauma, aunque un padre recien salido de la cárcel que solo deseaba ser follado y más envidia de que su hijo recibiera besitos de su mujer (pero que mierda estoy escribiendo) no se le ocurre otra cosa que ir con capucha en noche lluviosa (algo irónico lo de ver más escenas del piso en Madrid llover que en Londres), colarse por los andamios ¿¿?? y acechar a su familia, con el resultado de ser empujado por el andamio y caer.

Ahh, de allí el trauma. Qué inteligente, que calculado, que pieza de relojería alemana tan precisa la de esta historia. Esto es lo que debían pensar los guionistas, yo solamente pude darme una palmada en la frente y no saber como luego lo empeoran más. El miedo se transmite a la hija, Owen ya crecido al haber escrito esa historia y por fín tener no olvidada, sino en el fondo de su mente por años. Así padre e hija comparten alucinaciones, sugestión y la pequeña decide callarse al saber que todo es por su padre que hasta ataca a un ser inexistente. Los psicologos aprovechan la cinta de seguridad que la familia dejó para saber si entraba alguien en casa y ver que Owen está como una cabra de loco.

Aquí llega una parte absurda, innecesaria y que alarga la historia artificialmente teniendo que marcharse Owen a la casa de su madre y ver una escena TAN ridicula como ver a López de Ayala en una casa con poca luz de la tarde y maquillaje para ser su progenitora y el su hijo. No podía evitar reirme, en serio, ¿quién se lo cree que ella es anciana? Poned otra actriz o mucho mejor maquillaje por favor.

Y es que debe volver a su casa corriendo ya que la hija sin saber porque sabiendo que su padre esta pirado tiene una última y definitiva alucinación siendo transportada a un limbo de una cama solitaria, culebras negras atando brazos y piernas y Carahueca al acecho… ¿Pero que cojones viene esto? ah si, para que el padre le reconozca que escribió todo esto y la típica catarsis finalizando la historia que empezó décadas atrás y desaparecer para siempre ese miedo en la forma de Carahueca.

Menudo montón de estiércol. Estúpidas manías de un giro de trama y más si no saben que contar y solo esperas que los demás personajes ya digan “estamos locos, vayamos a la redención final” y pulsar tecla de Stop, para empezar a escribir una entrada sobre Cabezahueca, la de los guionistas.

PD: Hasta Hector Alterio tiene una aparición breve y es una escena que aun más entiendes que de miedo nada la historia. Fresnadillo, has rodado cosas muy decentes,  ¿qué te ofrecieron para que rodaras esta basura? Y el reparto debían tener poco trabajo o querer paga extra para hacer esto.

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Un comentario »

  1. Dejame te cuento la historia desde eo punto de vista de los guionostas para que entuendas lo de la niña y las alucinaciones, ademas de otras cosas que no entemdiste de la pelicula. No es la mejor y tiene cosas iñogicas pero si lo vez asi tiene trama.

    Mia Farrow persigue al gato de sus abuelos hasta un árbol, encontrándose tras trepar para buscarlo, un hueco en el tronco, del que, al introducir su mano, saca una cajita con un papel donde figura una historia de la que Mia se apropia para una redacción del colegio.
    La historia habla de “Carahueca”, un monstruo sin rostro que estuvo dormido durante años y que vuelve a la vida gracias a que alguien dijo su nombre de nuevo. Un monstruo que vaga por la ciudad dispuesto a robar la cara de un niño para él.
    En ese punto se hace borroso el escrito, que Mia no sabe cómo continuar, encomendándole la profesora que lo haga para el siguiente día.
    Y ese día Mia cumple 12 años, y tras la celebración retoma la historia, inventando el final.
    La gente miraba sin ver a Carahueca, que deseaba ser amado, y para ello necesitaría una cara, por lo que entró en una casa, y tras olvidarse de que buscaba la de un niño decidió robar la de una niña.
    Al escribir la historia Mia se asusta y acude a la habitación de sus padres, tratando su padre de tranquilizarla con el osito que le regaló por su cumpleaños.
    John, su padre, que trabaja en la construcción trata de ayudarla y consolarla ya que la muchacha está convencida de que el monstruo está en su casa y la espía, y para que lo olvide, le pide que entre en el cuento del monstruo, pues así conseguirá que sus pesadillas se acaben. De hecho lo materializan. Crean un monstruo y lo queman en el jardín para liberarse así de él, aunque antes de que arda totalmente aparece su madre y lo apaga.
    Entretanto, en Madrid, otro muchacho, Juan, sufre pesadillas cada noche en las que ve también a Carahueca.
    Luisa, su madre, preocupada por él y no sabiendo cómo ayudarle habla con el padre Antonio, que trata de convencerlo, sin éxito, de que no debe temer a los cuentos.
    El padre Antonio ve a Luisa tan preocupada que llega a hablar con otro sacerdote, ya anciano, al que le pide que le haga un exorcismo, aunque sea como placebo, para liberarlo de su monstruo interior, a lo que el sacerdote se niega, pues cree que no se debe jugar con cosas tan serias.
    Entretanto, y en Londres, Mia sigue aterrorizada, y asegura que el monstruo está dentro de su casa, tratando su padre de convencerla de lo contrario, hasta que comprueba que su hija tiene razón y que hay alguien en su habitación, con el que se pelea, y el cual finalmente consigue huir.
    El terror de Mia es tan grande que pierde el habla debido al shock, por lo que su padre decide poner una cámara en su cuarto, descubriendo gracias a ella que el intruso está nuevamente en su casa, por lo que debe enfrentarse nuevamente al malvado hombre sin rostro, que nuevamente consigue huir.
    Debido a ello Mia sufre un shock anafiláctico y es ingresada.
    Entretanto, en Madrid, Luisa lleva a Juan a la iglesia, donde el padre Antonio, pese a no estar especializado en ello somete a Juan a un simulacro de exorcismo, asegurándole a Juan que rezando conseguirá hacer huir a Carahueca.
    Le pide además a Juan que le quite mentalmente la capucha a Carahueca para ver quién es y poder acabar con él, aunque cuando abre los ojos, el niño dice verlo allí en la iglesia.
    Luisa, se asusta y piensa que el sacerdote no puede hacer nada, por lo que decide abandonar su casa, haciendo de inmediato las maletas para marcharse con su hijo.
    Susanna, la esposa de John, preocupada por lo ocurrido en su casa los últimos días hace que su marido sea visto por una psiquiatra, la cual, tras mostrarle lo grabado por la cámara que puso en el cuarto de Mia concluye que no había nadie allí y que piensa que padece un síndrome llamado “follie a deux”, que se produce cuando las mentes de dos personas se entrelazan y comparten una alucinación, estando segura de que el intruso solo vive en la imaginación de John y de Mia.
    John, enfadado al verse cuestionado por Susanna, decide marcharse de casa pese a la complicada situación de Mia, que, aunque recuperada no puede hablar.
    De vuelta a su casa, y mientras recoge sus cosas John oye que llegan Susanna y Mia, y se esconde en el armario de esta, viéndola cómo busca el escrito que encontró en el árbol y escribe en él: “Déjame en paz”, tras lo que lleva el papel al armario y lo tira adentro.
    Entretanto Juan, al que le gusta escribir, lo hace bajo sus sábanas por miedo a Carahueca, que vuelve a su habitación, por lo que llama asustado a su madre, aunque esta, acostada con alguien no se levanta.
    Juan ve aterrado cómo Carahueca está a punto de atraparlo, mientras él sigue escondido bajo las sábanas. Y de pronto el monstruo desaparece.
    Juan arranca entonces la hoja que estaba escribiendo, la mete en una cajita y, pese a estar lloviendo, sale a la calle, trepa hasta un árbol, e introduce la cajita en un hueco del mismo diciendo “ahí te quedas para siempre”.
    John va hasta ese árbol, y al introducir su mano en el hueco del mismo no encuentra una cajita, sino la pulsera que perdió Mia al coger la caja.
    Tras ello John acude a ver a su madre, Luisa, tratando de buscar explicaciones a aquellos acontecimientos que ocurrieron cuando era solo el pequeño Juan, diciéndole ella que no le contó entonces la verdad porque trataba de protegerlo.
    Entretanto Mia sufre una terrible alucinación viendo cómo su habitación va destruyéndose a su alrededor, viendo cómo Carahueca se acerca a ella, ante lo que grita aterrada, acudiendo su madre en su auxilio, comprobando que no hay nadie, pero que tampoco puede hacer nada por hacer que Mia respire, no haciéndole efecto la adrenalina, por lo que, asustada llama a John, que le cuenta a Mia la historia de Carahueca.
    Y se la cuenta como la escribió, aunque ahora conociendo la verdad.
    Carahueca vivía encerrado en un agujero al que no llegaban los rayos del sol – la cárcel – y recordaba a un niño con una cara parecida a la suya – Juan, su hijo – y tenía que encontrar esa cara.
    Al ver a la madre besar al niño sintió envidia. Quería ser como ese niño y que alguien le quisiera, asi que decidió separar al niño de su madre y llevárselo a su guarida.
    Se acercó a él -colándose en su habitación -. Al no poder encontrarlo se enfureció y golpeó a la madre. Apareció entonces él y Carahueca le dijo que no se asustara.
    Se lo llevó, pero no pudo quitarle la cara, pues la madre del niño no estaba dispuesta a entregárselo y peleó por él hasta que Carahueca se resbaló y cayó accidentalmente al vacío.
    Murió así realmente el padre de Juan, que ahora, ya adulto y tras pelear por ella consigue salvar la vida de su hija, que recupera la consciencia segura de que ya no volverá Carahueca, abrazándose finalmente John, Mia y Susanna.

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