Transiciones entre canciones: ¿un arte en álbumes de Sigur Rós que va a menos? (1/2)

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Si hay algo que también te sorprende  al escuchar un álbum de la banda, además de su sonido, sus ambientaciones, es que ciertos discos forman un todo, una pieza única. O al menos en su mayoría de álbumes hay cierta continuidad en un par de temas. Tienen sus distintas canciones pero sin que nos demos cuenta en ocasiones ya ha comenzado el siguiente track. Esto lo consigue con unas transiciones mínimamente elaboradas. Pero… ¿se está dejando de usar en los últimos discos? Veamos en esta primera parte el origen de las transiciones de temas en los primeros discos.

 

Von

Von, el primer disco de la banda es un buen ejemplo de ello. Pese a que no es un álbum que haya escuhado mucho y menos que me guste, reconozco que su mezcla es meritoria. Experimentaban y creaban esa ambientación, esos sonidos etéreos y como ya he dicho, tenían en mente el que a los últimos segundos de cada tema conectara con el siguiente: primeros compases, instrumentación, la percusión, cierto sonido de fondo, etc. El tema llamado “18 sekúndur fyrir sólarupprás” (18 segundos antes del amanecer), que es de donde se basó el nombre de la web oficial de la banda (eighteen seconds before sunrise) son 18 segundos en silencio, que vienen antes del tema “hafssól” (sol del mar).

¿Y que pasa con los siguientes? Vamos a comprobarlo.

 

Ágætis byrjun

 

El primer tema, “Intro“, no es más que un corte y pasada al revés del temaÁgætis byrjun” pero según termina el track empieza el retumbar del famoso 2º tema: “Svefn-g-englar”. Por ahora vemos bastante conexión, ¿véis?

En “Starálfur” sigue esos últimos zumbidos y climax de “latidos” del segundo tema. Y en el último minuto escuchamos unos sonidos chirriantes que forman parte del cuarto tema: “flugufrelsarinn”. Y entonces notamos que comienza la parte de viento metal en los últimos segundos, que forman parte de “ný batterí”. En cambio para “hjartað hamast” se deja unos segundos en silencio para pillarnos desprevenidos la parte del piano algo retocado electrónicamente y la armónica y con un ritmo algo jazz para representar esos latidos con fuerza.

Para el tema “viðar vel tl loftárasa” se deja unos segundos en silencio igualmente para esa ambientación del comienzo que va en aumento y bruscamente escuchamos el piano protagonista que poco a poco sube de volumen. De nuevo vuelve a tener unos segundos en silencio para que no haya un comienzo brusco con el tema “Olsen olsen”. Parece una tontería pero te mete mucho más un disco en su totalidad cuando no hay simplemente una bajada de volumen gradual y de pronto comenzar otro track que retumba al primer segundo. Muchos discos pueden gustarte todas o casi todas sus canciones, pero sin duda este el tipo de narración musical que no te das cuenta al haberle dado “play” hace minutos y de pronto ver que ya estas en los últimos temas.

Con el último solo de la flauta de “Olsen olsen” se difumina a la distancia y empieza a sonar el tema “Ágætis byrjun“. De nuevo, unos segundos en silencios a final, y comienzo de “Avalon“, un clásico tema relajante para acabar un álbum de la banda. Sín duda tiene el aire de epílogo para “descansar” de todo lo escuchado.

 

( )

A los 4 segundos en el primer tema, “Vaka”, como ya hablé hace años de este disco, escuchamos un “tchic” que volveremos a escuchar en el último segundo del mítico tema “Popplagið”, para darle ese toque de abrir y cerrar paréntesis. En cambio para “Fyrsta” se deduce algun sonido pero no es muy perceptible, pero si sus últimas notas de piano nos preparan para el comienzo de la infravalorada (para mi) “Samskeyti”. También si lo escuchamos interrumpidamente vemos que nos enlaza con “untitled 4” (Njósnavélin) en el último segundo. Sus últimos 30 segundos en silencio suele decirse que es donde empieza la segunda parte del álbum, siendo de caracter aún más desolador y apagado. Al acabar “Álafoss” escuchamos los primeros “chirridos” de “E-bow”. También tiene mucha más concordancia cuando empieza los primeros segundos de “”Dauðalagið” después del climax final del anterior tema. Pero este disco ya no usa tantas transiciones en sí, sólamente el uso del silencio para que “resurga” el sonido sin el típico uso de sólo bajar el volumen del anterior tema y ya.

Como dije al comienzo de este disco, después del tema apabullante y clásico en cierre de un concierto en directo de la banda que es “Popplagið”, en la versión de álbum acaba con su “tchic” correspondiente siendo lo último que escuchamos del álbum para hacer que todo sea un contenido “dentro” de un paréntesis.

 

Hasta aquí la primera parte. En unos días dedicaré a hablar del resto de álbumes, a ver con que nos encontramos, si aún queda algo de esta característica actualmente.

 

 

 

 

 

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