03 MAREMOSTRA – Palma International Film Festival. 26 – 31 de mayo 2014. Apertura (26 de mayo, Teatre Principal): “Fire in the night”.

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Mañana empezará el festival como tal, con sus varias sesiones en las salas de CineCiutat y actividades en CaixaForum de Palma, alguna que otra en cines Augusta y otras actividades, pero hace unas horas desde que estoy escribiendo esto se presentó oficialmente la nueva edición.

Perdonad que no escriba mucho sobre la pequeña gala, y que tampoco me dispuese a esperar y fijarme que invitados llegaban al photocall. En todo caso diré que fue amena, precisa y nada larga, con algunas bromas sobre la traducción al momento en el momento de la presentación del largometraje protagonista de la noche -Fire in the night- con el majete director Anthony Wonke, presente en la Sala Gran del teatro hablando en su inglés escocés y no dejando espacio para dejar hablar a Àngel Puig en su veloz y resumido traslado al español, uno de los tres directores del festival. Como otro más, Álvaro Iglesias, que si superaban el número de espectadores vendría a la gala de clausura en perfecto esmoquin. En todo caso se nota su espíritu joven, y con toda la ilusión de querer lograr ser un festival como toca en la comunidad de las Illes Balears. Y es que este documental me ha tocado muchísimo, y ahora está en la boca de muchos, de tremenda actualidad por querer perforar en los fondos de nuestras aguas que rodean a las islas en que vivimos, como es en Mare Nostrum, o hasta más concretamente las aguas de Islas Canarias por el dichoso petróleo. Todo ese humor y nervios de una apertura se disipan ante el agobio y aire trágico como es en este y nada indiferente documental.

 

fire_in_the_night_maremostra

 

Y es que este documento no hace más que subrayar lo que el hombre puede llegar a realizar, de primeras una obra de ingeniería fastuosa, pero lo que unos empiezan y a lo grande luego las otras “pequeñas cosas”, que no se atienden a razones, en sí lógicas, pero que suponen un gasto extra, repararse en la finalización de proyectos o en ya empezada la actividad. Que vamos, si la cosa aguanta, no tiene que pasar nada. Y no recordamos que pese a esas construcciones increíbles, están edificadas en la misma naturaleza salvaje, como es el Mar del Norte, del cual hasta los vikingos temían y conocían su fuerza. Súmale al hecho de extraer ese material tan peligroso en las inyecciones de las profundidaes del planeta, ese oro negro. Fuego, más de 30 metros sin salida, ni botes salvavidas, hechas una masa irreconocible por la misma explosión que deseas escapar.

 

 

Es curiosa la forma en que empieza y acaba, ya que en los 10 años de uso, del 1978 hasta esa fatídica noche del 6 de julio de 1988, a las 22 horas, esas risas entre compañeros de estar metidos horas en las plataformas petrolíferas y así conseguir el mantener el humor y el ambiente próspero, sean luego la catarsis de un grupo de supervivientes en un hospital a la mañana siguiente del desastre. Varias explosiones que hicieron iluminar y hasta hacer hervir el agua de los alrededores. Y este documental es narrado practicamente por ciertos subtítulos y las voces de los supervivientes, ademas de imágenes de archivo y ciertas dramatizaciones para potenciar esas vivencias extremas del fuego rodeando a los protagonistas. Nada más extremo que estar estar en una plataforma a varias decenas de altura sobre el mar.

 

Un fallo contribuye a otros, una bomba con su combustible, unas alarmas que no dejan se desconectadas y unas presiones del agua para controlar ante posibles incendios al mínimo. Hoy en día se hace ver como una extrañeza, algo para nada habitual el que estas instalaciones se prendan y exploten toneladas de gas. Pero tristemente las mayores y mejores mejoras de seguridad han sido precedidades de grandes desastres, accidentes que costaron cientos de vidas y en lugares de trabajo, incluso de placer y ocio, ante la soberbia del hombre que dice controlar todo elemento del planeta.

Este largometraje nos hace ver que ni 20-25 años son muchos pero suficientes para ser testigos de ciertas catástrofes, y todo comienza por no pensar  o querer ver la fragilidad y el trato de forma tan aireada que los gastos extras vengan después, no antes.

 

No voy a explayarme a contar cada uno de esos momentos tristes e impactantes de los testigos, aunque me quedaría con las impresiones generales que todos comparten, compañerismo y supervivencia por igual.  Se habla del heroísmo y sin embargo los protagonistas siempre hablaron que para bien, y para mal, lo que les pesará siempre es haber sobrevivido a sus compañeros desaparecidos esa horrible noche, con un fuego que parecía nunca apagarse, hervir las aguas y finalmente derretir los metales, y quienes no morían calcinados, o ahogados, los últimos que se quedaron fueron arrojados al mar esperando aguantar en el comedor del personal. Y eso que ciertos protagonistas tuvieron preguntas en su cabeza, entre morir ahogados o quemados, como si de unos sopletes gigantescos les recibiera al salir a la superficie cercana.

Y poco más que decir, que al igual qu esa estatua que homenajea a esos caídos en Piper Alpha, este documental es la parte que tiempo después se necesita ver y recordar. Ya que lo que pasó, fue finalmente derruido en las frías aguas, ahora bajo estas, y pese al odio de no querer ver esa trampa mortal, había que volver a hacer salir esos momentos para seguir viviendo y que no se vuelva a repetir.

 

 

 

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