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Mirada personal de discos uno a uno: Takk… Sigur Rós (2005)

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Este blog comenzó su andadura sobre 2008, pese a que ya había tenido dos anteriores en ya.com como bien indico en el apartado de “Acerca del blog”. Recién copié un par de entradas sobre mis primeras impresiones a los discos de Sigur Rós, que recién adquirí a partir de finales de 2007, concretamente en Nochebuena.

 

He explicado mil veces como conocí a la banda principalmente por el cine, ya bien argumentado en mi opinión personal sobre el tema de descubrir música en otros medios y ser igualmente o más seguidor. Así que voy a dedicar estas entradas a comentar las impresiones de aquella primera vez que desevolví el plástico, saqué el CD y lo introducí en la bandeja de la torre de música con auriculares preparados, e incluso dónde y cómo fue la compra.

 

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En la víspera de navidad pensé en salir por el centro de mi ciudad, Palma, a buscar un álbum de la banda. Anteriormente había comprado discos sin conocer sus canciones que contenían o muy poca información pero que me habían atraído bastante, pero algo hizo en mi cabeza que debía tener uno físico de la que ahora es mi banda favorita musical.

Probé en algunas grandes superfícies y alguna cadena de discos, pero entonces en la Porta de Sant Antoni encontré la tienda Disco Loco, anteriormente con otra en Vía Sindicato más centrada en música Metal. Recuerdo que la tienda, sobre las 19.30 el ambiente era de sín ningún cliente pero el dependiente a la espera de pasar un rato más debido a la víspera. De forma torpe le pregunté que buscaba algún álbum de “sigur rous” o “saigur rous” (y aún debo saber cual es la pronunciación correcta), el miró en su ordenador y le sonaba tener alguno. Lo absurdo es que tenía un poco más arriba de mi altura enfrente mía en una estantería la copia que poseo. El alzó los brazos un poco y me colocó el objeto deseado a escaso centímetros boca arriba. Sí, había escuchado anteriormente un par de canciones, y reconozco que buscaba uno de los álbumes que conteniese “starálfur” o “Njósnavélin (untitled 4)”. Pero por la casualidad o destino, el primer álbum que conseguí en físico fue el maravilloso Takk…

 

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Lo primero que se puede ver es la cuidada presentación, aunque curiosamente sin algún apartado de agradecimientos o créditos. Ante ti una bandada de pájaros y títulos de los temas a pincel, por el diseño de cuento de hadas de los artistas toothfaeries, o sea Lukka Sigurðardóttir (esposa del batería Orri) y Alex Somers (pareja de Jónsi, el cantante principal). Además de la portada y contraportada con ciertas partes hundidas, como la silueta del niño y el nombre de la banda y por atrás la silueta del ave, lo que le da ese toque artesanal, ahora ausente en las ediciones actuales por XL, totalmente planas y sin mucha complicación. (Más información sobre el diseño de los álbumes en esta entrada)

 

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También con la galleta del CD totalmente decorada.

Al empezar la introducción, “Takk…. ” uno ya se introduce en la fábula, y siguiendo con “Glósóli” es cuando me enamoré perdidamente del disco, para ir descubriendo grandes temas uno a uno, entre la buenrollista de “Hoppípolla” una de las más queridas por seguidores, y la espectacular “Sæglópur” con esos croares y el clímax constante.

Nunca antes había tenido banda favorita, es más, me sigue sorprendiéndome. Me gustan muchos géneros, bandas o sonidos para dejar de lado el etiquetar. Pero desde ese instante me irradiaba algo magnífico y enseguida los años siguiente fuí a la búsqueda de más discos en físico y llegar a estar atento ya a la fecha de salida de los nuevos.

Si en el concierto que estuve presente en febrero de 2013 en Barcelona, no deseaba escuchar temas en directo  mentiría como un bellaco. No fué hasta en 2011 con el álbum INNI que contenía ciertas versiones en directo de temas del álbum que no me dí cuenta de lo genial que sería estar ante pocos metros de su actuación 2 años después.

A día de hoy, sobre todo conSæglópur” aunque también temazos cada uno de ellos, como “Mílanó”, “Svo Hljótt”… siento sus vibraciones en altavoces, auriculares con la misma pasión y para qué mentir, placer, eargasm como se dice en internet por comentarios en inglés de temas musicales.

Mi primer disco de Sigur Rós. “Takk… “. Esto es empezar bien, demasiado bien 🙂 Y no fué hasta dos meses después que conseguí, en Madrid, mi 2º disco de Sigur Rós. Pero eso es otra historia, para la semana que viene.

“Y dijo gracias a su público”.

Transiciones entre canciones: ¿un arte en álbumes de Sigur Rós que va a menos? (2/2)

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He aquí la segunda y última parte de este repaso al uso de transiciones, nexos entre canciones para darle ese aire de unidad a todo un disco o entre temas.

 

Takk…

 

Antes de acabar con los 2 minutos de Intro, escuchamos reminiscencias, ciertos sonidos que nos suenan familiares en el primer single del cuarto álbum de la banda, Glósóli, justo al comenzar el tema. Lo curioso es que para acabar escuchamos un sonido que parece darle un cierre definitivo a los sonidos del comienzo del disco.

Empieza el tercer tema (y tan exitoso single) del disco: Hoppípolla, donde sus primeras notas son a piano y poco a poco se suman más instrumentos : ). Pero vamos a lo que interesa y es que este mítico tema nunca (o al menos creo que es algo muy excepcional) nunca se toca en actuaciones sin el siguiente track, Með blóðnasir.  En los últimos segundos de Hoppípolla escuchamos junto con instrumentos de viento unos toques de remezcla electrónica que se van apagando pero vuelven a aparecer ¿lo adivináis? en el siguiente tema. Y es que ambos temas como digo son normalmente inseparables, de las pocas veces que un tercer y cuarto track se escucha en orden, salvo que fuera alguna actuación del tipo sinfónico, o casualidad de tocar hits seguidos.

 

Sé lest se nos presenta de incógnito si no nos damos cuenta de esos segundos en silencio entre el anterior track y este otro. Notamos la presencia por ciertos toques electrónicos y desaparecen de escena para xilófonos y voz de Jónsi, para poco a poco sumarse más voces y sonidos, como los consabidos violines magníficos de Amiina.  Vamos escuchando hasta una aparición inesperada de una sección viento metal (algo que hasta en conciertos como los vistos en Heima, era usada de sorpresa viendo esta banda de músicos venir de fuera del escenario), pero de nuevo se apacigua para acabar el tema… y suena como unos “croares”… ¿Qué viene ahora?

 

Aunque comience de forma más abrupta, “Sæglópurse le va añadiendo esos “croares” a los pocos segundos. ¿Véis que la mayor parte de temas tienen sus conexiones? :). Este fantástico 2º single se sigue tocando (para mí y todos una pieza esencial para un directo inolvidable) en las giras y esos croares siempre avecina lo épico. Pero de nuevo no nos vayamos por las ramas, aunque su majestuoso cierre realmente no tiene ningun nexo, ‘ouch’, sólamente se amortigua el sonido y poco a poco “vuelve” y empieza el 7º track, Milanó. Este track es otro donde un gran clímax da a lugar un final que se va apagando. Pero sorpresa, a los pocos segundos de acabar, como si lo escuchásemos a la distancia nos llegan los primeros compases de Gong.  Ahora… venga, decidlo: si, las últimas notas de Gong son las mismas primeras de Andvari. Como he dicho varias veces, ya llevamos unos cuantos álbumes comentados que quieren evitar que tengamos en la cabeza “y aquí acaba el track” de forma tan consciente. Sabemos que empieza otros temas pero la “magia” es por cortes tan abruptos, o no sólo bajar el volumen de la anterior canción, sino que de forma natural nos venga otros temas, o el final de estos sean los comienzos de los siguientes.

En cambio para Svo hljótt no tenemos ningún “adelanto”, tan sólo el ir emergiendo lentamente. Justo, pero justo, en el último segundo del tema escuchamos un rasgueo de guitarra que forma parte del inicio del último tema del álbum, Heysátan. Sín duda tiene muchos nexos pero también son detalles no tan a la vista, por la ya explicada sutileza de acabar y empezar un track.

 

 

Með suð í eyrum við spilum endalaust

 

Con ese enérgico comienzo que es Gobbledigook (el primer single del álbum), que retumba hasta el último segundo, y no es en el 2º track (también segundo single) que sus primeros segundos son en silencio para dar paso a una especie de grabación como antigua y seguidamente un sonido más actual. Pero Inní mér syngur vitleysingur tiene truco, y es que al dejar resonar los instrumentos al acabar de tocar, se “cuelan” en el siguiente tema para los primeros segundos de Góðan daginn. Esta vez no hay más que segundos en silencio antes de acabar.

Við spilum endalaust, cuarto track y tercer y último single del álbum, es otra canción de caracter festivo y alegre, aunque curiosamente deja más margen al descanso en segundos silenciosos antes de comenzar Festival. Este tema que empieza tan sencillo y antes de la mitad sueltan toda la tralla, finaliza de forma relajada con un espontáneo silbido (ni idea de quién del grupo) y se cuela, por una centésima en el track de Með suð í eyrum antes de dar paso al piano. Esto provoca también una ilusión de pasar a un track “sin” previo aviso. Este tema no tiene “conexión” alguna pero si un intrigante sonido de ¿algo caer? mínimamente pesado pero algo retocado en la mezcla.

Ciertos segundos antes y cuando comienza Ára bátur en silencio, para dar paso al piano y la voz de Jónsi. Este majestuoso tema, jamás reproducido en directo como conciertos, pero si grabado para el álbum y hasta su correspondiente video, en los míticos estudios de Abbey Road Studios con orquesta y coro londinenses no tiene nexo en sí, ni con Illgresi y esta con Fljótavík. Realmente es un disco que apenas he visto dos nexos entre dos canciones. ¿Empieza a estar de lado este sistema en álbumes?

Pero entonces Straumnes si que tiene un sonido ambiental que sigue sonando unos segundos al final, conectando con All alright, la última pieza y muy intimista con piano y Jónsi cantando en inglés.

 

 

Valtari

De forma algo disimulada al acabar el primer tema del disco, Ég anda, escuchamos el comienzo de ese sonido de vinilo crujiendo en el altavoz, siendo lo primero que suena en el 2º tema, Ekki múkk. Pero entonces aquí viene cierta desilusión, y es que no vuelve a haber tal transición en el álbum hasta el final del 5º track y tan fúnebre título, Dauðalogn (¿muerte en calma? ¿calma mortal?) que sus últimos segundos cierta cuerda estridente precede a Varðeldur, una versión actualizada con una voz de fondo de Lúppulagið que escuchamos por vez primera en el álbum y film INNI. Por los tracks restantes no escucho más que el volumen resurgiendo de un silencio.

 

Kveikur

Y acabo con este tema de dos partes con el último álbum lanzado, que además en el comentario que le dediqué de forma exhaustiva ya mencioné su única transición:

 

Al poco antes de acabar Ísjaki empieza a sonar el comienzo de Yfirbord. El resto de tracks sólamente usa los silencios muy corto hasta el último segundo para sonar el siguiente track.

 

Se puede entonces confirmar que desde el primer disco, Von, hasta Kveikur ha ido menguando este tipo de conexiones de los tracks del CD. Quizás mi idea era reivindicar esta técnica para mi bastante curiosa y que en vez de escuchar temas favoritos salteados, el escuchar un álbum tenga como un “todo”  y progresivamente se pasa a cada uno de los temas. Eso también es notorio cuando los tracks eran más largos en los primeros discos y además iban reproduciéndose de forma más disimulada, y sin desfavorecer a la hora de elegirlos aleatoriamente.

 

¿Será el futuro 8º disco el primero que no haya transición alguna, salvo silencios de forma ajustada? Eso ya sera de aquí un tiempo, y mientras experimentad este tipo de ¿narración” en sus primeros álbumes.